Según la encuesta anual encargada por el Instituto de Estudios Fiscal (IEF) más del 70% de los españoles cree que la relación entre los impuestos que paga y los servicios y prestaciones públicas que recibe es peor comparándose con otros países europeos del entorno. Además esta percepción ha empeorado de forma drástica desde que comenzará, allá por 2008, la crisis económica (fundamentalmente por los recortes sociales y las subidas de impuestos).

Sin embargo, y pese a esa peor percepción, los ciudadanos son partidarios de la intervención del Estado en la prestación de servicios públicos, rechazando que estos estén gestionados por iniciativa privada. La sanidad por su parte sigue siendo el pilar de nuestro Estado de bienestar, a la vez que es la mejor valorada por los encuestados y el servicio más acorde a los impuestos que pagamos.

Casi el 90% de los españoles opina que el fraude fiscal se ha incrementado considerablemente, siendo los empresarios (seguidos de los autónomos) el colectivo más propenso al fraude y los que, habitualmente, engañan al fisco. Sobre las causas del fraude, la gran mayoría son de la opinión de que se debe a que los que engañan a la Agencia Tributaria suelen salir impunes.

Otro aspecto recogido en el barómetro fiscal es que la mayoría de los españoles cree que los impuestos juegan un papel relevante y positivo en nuestra sociedad. Casi el 90% considera necesaria a la Hacienda pública, a la vez que rechazan la idea de que sin impuestos se viviría mucho mejor. Sin embargo la misma encuesta también recoge que los ciudadanos desconocen el destino final de los impuestos. Más del 80% cree que la recaudación del IRPF se queda, íntegramente, en el Gobierno central. Grave error, ya que esta recaudación del IRPF es gestionada por la Agencia Tributaria y se reparte, al 50%, entre el Gobierno central y las comunidades autónomas (también reciben su parte los municipios mayores de 75.000 euros).