La actual Ley de Morosidad está vigente desde el 7 de julio de 2010, y establece un marco regulatorio que, lamentablemente, se incumple con demasiada frecuencia. Desde 2013 los plazos máximos de pago en las operaciones comerciales es de 60 días en el caso de empresa privada, y de 30 días en el caso de las Administraciones Públicas (a contar siempre a partir de la entrega de los productos o de la prestación de los servicios).

La Ley también contempla la posibilidad de reclamar intereses de demora e indemnizaciones por los costes de cobro a los que se tuviera que hacer frente. Sin embargo en la gran mayoría de los casos no se suelen solicitar por temor a que el cobro se retrase aún más.

La morosidad como tal (tanto privada como pública) es uno de los grandes problemas a los que se deben enfrentar pymes y autónomos en la actualidad, provocando un desfase de liquidez y tesorería que puede conducir al cierre del negocio. Conscientes de la magnitud del problema los representantes de los colectivos de autónomos y pymes impulsaron la Ley de Morosidad y la creación de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad. El objetivo no es otro sino concienciar acerca de la importancia de hacer frente al problema y acercarnos a plazos de pago más europeos.

Según datos de los últimos informes que manejan los expertos la morosidad de redujo en 2014 y 2015, pero sigue estando lejos de los objetivos establecidos por la propia Ley de Morosidad. Además pese a que nueve de cada diez empresas de Europa Occidental experimentan retrasos en el pago de sus facturas, España sigue siendo uno de los países con la tasa de morosidad más alta. El conjunto de impagos sobre el total de facturas a nivel europeo se sitúa en el 1,3%, frente al 1,5% del caso español.

En el año 2013, ante la falta de cumplimiento de la Ley de Morosidad, el gobierno asumió que sin acciones de presión no se iban a lograr reducir los plazos de pago a los periodos establecidos. Por ello legisló para el sector público y privado lo siguiente:

  • Sector publico: se ha desarrollado una metodología de cálculo del periodo medio de pago a proveedores de las Administraciones Públicas, el cual establece que todas ellas deberán publicar antes del mes de octubre cuáles son sus periodos medios de pago a proveedores. Además las Administraciones Autonómicas que no cumplan con los periodos legales podrán ver intervenida su cuota correspondiente al sistema de financiación autonómica y local. Es decir, el Ejecutivo pagará las facturas y deudas de aquellas comunidades y ayuntamientos que no puedan cumplir con la ley, pero a cambio se lo descontará de su financiación.
  • Sector privado: el ministro Montero anunció acciones contra las empresas morosas que se retrasen en sus pagos, pero no se llegó a aprobar ninguna normativa específica al respecto.

Sin embargo toda la normativa aplicada hasta el momento no ha evitado que la morosidad siga siendo un lastre para autónomos y pymes. Por ello en mayo de 2017 se presentó en el Congreso una proposición de ley para implantar un régimen sancionador contra la morosidad en el sector público y privado que contempla multas de los 60 a los 829.000 euros.

A continuación vamos a ver seis consejos de los expertos para prevenir impagos y morosos:

  1. Si vas a firmar un contrato con un cliente privado y el importe es lo suficientemente alto como para que si no te paga tu negocio corra el riesgo de desaparecer lo mejor es contratar un informe de riesgo y solvencia para así asegurarnos de que nuestro cliente no pertenece a los registros de morosos ni tiene causas pendientes con la Administración Pública o la Justicia. En el caso de que tu cliente sea una sociedad pide informes de sus principales directivos. El objetivo es asegurarnos de que nuestro cliente no arrastra problemas antiguos.
  2. Cobra una parte por anticipado. Esta práctica es habitual de muchos profesionales autónomos, que no empiezan a trabajar e incurrir en costes hasta que el cliente no haya satisfecho la cantidad requerida como pago inicial. Por todo ello, al presentar tus presupuestos debes estipular las condiciones de pago, así como la emisión de facturas o iguales mensuales. También muchos trabajadores del autónomos del sector de la construcción exigen a sus clientes el pago de los costes de materiales por anticipado. En la Administración pública puedes intentar negociar esta cuestión de la que hablamos cuando tengamos constancia de que ellos han recibido la financiación de otra fuente con anterioridad.
  3. Intenta facturar lo más rápido posible y controla los plazos de pago. En muchas ocasiones los propios autónomos y pymes son los primeros en descuidar estas cuestiones, tardando más de la cuenta en emitir sus facturas y olvidando hacer el seguimiento de los plazos de cobro.
  4. Si estás lidiando con morosos debes insistir y estar encima del cliente.
  5. Los seguros de crédito ofrecidos por las grandes empresas especializadas también son una buena manera de evitar problemas de morosidad, aunque esta medida suele estar fuera del alcance de los autónomos. El atractivo de estos seguros radica en que el riesgo pasa a ser compartido, además de que suelen incluir una indemnización al asegurado y un amplio conjunto de mecanismos orientados al recobro y a la recuperación del crédito.
  6. Si la cantidad adeudada es alta, el plazo se ha alargado considerablemente y tus intentos de cobrar han sido en vano quizás ha llegado el momento de recurrir a una empresa especializada: los temidos cobradores de deudas. No son empresas baratas pero es mejor cobrar una parte que nada. El objetivo de este tipo de empresas es investigar y/o presionar al deudor, y si este sistema no funciona también pueden gestionarte la apertura de un proceso judicial.

*Fuente de la información ‘Infoautónomos’.