La formación profesional actual no termina de adaptarse a las necesidades reales del mercado laboral, por lo que es fundamental impulsar un marco de ideas y mejoras del sistema educativo que permita que España compita al mejor nivel con los países más avanzados del mundo, y que garantice el desarrollo económico y social que necesitamos.

Y para que todo eso sea posible es necesario el desarrollo de una formación profesional de calidad como opción válida para que los jóvenes ingresen en el mercado laboral, así como el impulso de lo que se conoce como formación dual, es decir, aquella que combine experiencia laboral con formación para el trabajador. Hau que conseguir asociar los centros docentes, los centros de formación, los sindicatos y la comunidad empresarial.

Hoy en día casi la mitad de los estudiantes europeos de enseñanza secundaria superior sigue un programa de FP, pero hay que conseguir hacer la FP mucho más atractiva y mejorar su calidad y adecuación al mercado.

En España, en los últimos años ochos, el número de alumnos que estudia en esta modalidad se ha duplicado, y 7 de cada 10 alumnos consiguen trabajo poco después de graduarse. Las prácticas que tienen son muy parecidas a lo que después tienen que hacer en una empresa. Además las compañías cada vez demandan más puestos técnicos, de ahí que el 70% de alumnos de FP consigan un empleo en menos de un mes.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los jóvenes tienen que recibir una mayor preparación en habilidades tales como la adaptación, el trabajo en equipo, la comunicación, la resolución de problemas, etcétera.

Por su parte los sistemas eficientes de formación dual ofrecen a los jóvenes una primera experiencia laboral haciéndoles una opción más atractiva para las empresas y futuros empleadores.

Por otro lado los empresarios temen que los costes de formación de un aprendiz sean superiores a las posibles ventajas, pero esta mentalidad debe superarse. Incluso en algunos países se han creado fondos para repartir las cargas económicas (las empresas pagan una cantidad a un fondo de compensación que cubre las horas lectivas o los gastos de transporte, por ejemplo). Otra medida es que, tras 18 meses, se realiza a las empresas un control de formación, y las que mejores prácticas tengan recibirán una prima como compensación a su esfuerzo.

*Fuente de la información ‘El Economista’.